Un poco de historia…

Por Nuria Maestro

En el año 96 empezaron a funcionar los proyectos Horizon en Aransbur. Estas iniciativas europeas permitieron que se incrementara el volumen de trabajo en todo lo relacionado con acciones de formación y empleo para las personas sordas.

Es con estos proyectos cuando empezamos a trabajar en Aransbur, Marisol un poco antes y más tarde Maite y yo. Por la mañana estábamos en la resi y por la tarde dos días a la semana íbamos a las clases de lengua de signos. También aprovechábamos muchos viernes por la tarde para pasar un rato allí y practicar.

Se fue pasando el tiempo y ya conocíamos a todos. Estamos ya en el 97-98. En ese momento empezaban a aparecer cada vez más subvenciones para asociaciones juveniles y asociaciones culturales y se nos ocurrió que podíamos crear una Asociación con todos los jóvenes sordos para tener dinerito independiente del de los sordos adultos y poder hacer las actividades que nos gustaban a nosotros.

La idea caló bastante bien y con la ayuda de los de Juventud del Ayuntamiento preparamos los estatutos. Nos dimos unos cuantos paseos para preparar la documentación. Aprovechábamos algunos viernes después del ensayo de las danzas de los chicos y nos juntábamos en el salón de la tele. Nos costó un montón decidir el nombre y también el logotipo que se encargó de hacerlo Santi.

No recuerdo exactamente el número de socios, pero recuerdo que había por lo menos expectación pues en aquellas reuniones participaban también, Inmaculada, Lara, Roberto y Eduardo e incluso Elena, que como siempre menuda polémica por si podían o no participar los que se pasaban de la edad. En la primera Junta Directiva estaba Marcos de Presidente y Eduardo de tesorero que me acuerdo que se encargaba de pedirnos el dinero de las cuotas… jajaja. El secretario creo que era José Ignacio y el vicepresidente Alberto.

La actividad con la que empezamos fue el teatro. Nos lo pasábamos en grande haciendo skets. Poníamos las sillas y hacíamos filas y cuando no estábamos en un avión estábamos en una clase. De hecho fue una de las primeras actividades que nos subvencionaron que nos fuimos un fin de semana al albergue de Pradoluengo.

También participó de oyente Ana Francés, me acuerdo que preparó parte de los estatutos y alguna persona oyente más que nosotras debía haber, de los cursos de LSE; pero no recuerdo sus nombres.

Punto de encuentro entre jóvenes sordos y oyentes de Burgos

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